Los porteros no follan

«ojalá el problema fuera el capitalismo»

en mi barrio
en el equipo de mi barrio
no había porteros
nos poníamos por turnos

los porteros no follan, repetían, te los follas, los porteros bailan con la música del Testimonio, los porteros cagan con el libro de instrucciones, a los porteros los quieren sus madres pero solo como amigos, tú le regalas a un portero una revista de tías en pelotas y la lee, ¿qué pregunta un portero que ve porno?: si están casados, los porteros se asustan cuando truena, los porteros zancadillean a los trenes, los porteros tienen encima más tonterías que el salpicadero del Coche Fantástico y se acaban las páginas amarillas porque fijo que el chico se camelará a la chica, a un portero se le pinocha la polla y la descambia por otra

si juegas de portero
no sirves
para lo bueno

«la cagaste, Nachete, el domingo afánate unos guantes»

pero ni por esas
porque de haber sacado la pajita chunga el sábado
no te presentabas al partido

«Nachete, el domingo, ¿qué?»
«cepillándome a tu hermana»

con el tiempo se averiguó un apaño
pringar a ratos durante los partidos
que rulara entre la peña
la calamidad

el Rancio, por cojo, controlaba el reloj
y te avisaba desde la banda «¡Mati, te toca!»
y debías amorrarte al pilón
aunque estuvieras en racha de regates
o a punto de patear un libre directo
porque si te hacías el cansino
si ibas de disimule, de escaqueo
o pedías un ratín
se montaba la bronca
pero bronca de rajarse las barrigas a navajazos

en mi barrio
en el equipo de mi barrio
no había porteros
nos poníamos por turnos

Carrillo se fue desde la Renfe al polideportivo de las Ronchas dando toques —salió en Tele 5 el cabronazo, con las mamachicho—, Vicén, «el Nazi», empalaba los penaltis de tacón, Berto marcó en un partido tres goles olímpicos, Vega remataba los balones que le venían de chilena o escorpión, los demás, se la sudaban

le habríamos dado lecciones de ruletas
al mismísimo Zidane
de colas de vaca
a Romario
de combinadas de tacón
a Sócrates
de hojas secas
a Roberto Carlos
y nos chorreábamos a los guiris de los Salesianos
mejor que el Maradona enfarlopao

pero siempre nos goleaban 11 o 12 a 2

en mi barrio
en el equipo de mi barrio
no había porteros
nos poníamos por turnos

diez minutos
o hasta que te enchufaban un gol

Textos del CdC bien peinados

Paisajes y paisanajes

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