Al cesar lo que es del César

¿Y si la tristeza no fuera tristeza?
El acaecer goteante que encharca nuestras cercanías
cala
—ha de calar lo húmedo—
y lo denominamos tristeza
porque cotidiano lodazal de hastío
—pretencioso cacareo aparte—
aturde de exactitud el criterio
de nuestro psicoterapeuta matrimonial.

Textos del CdC bien peinados

Paisajes y paisanajes

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