Un extremo con otro extremo se quita

«Nada ha matado tanto como una patria»

Educáis a vuestros hijos desde el amable diálogo,
desterrado cualquier tipo de castigo físico
o tono de voz enojado.
Evitáis los dibujos animados violentos,
las series de tv violentas,
los spots violentos
y como a Disney Enterprise se les escabulla algún fusilamiento violento
entre las peripecias de sus rubicundos paladines
raudos abrís tema en el foro WD.
Verificáis su alimentación en el colegio,
las ilustraciones de los libros de texto,
los antecedentes psiquiátricos del claustro al completo,
profesores de educación física,
conductores del autobús escolar,
padres de amistades íntimas.
Clasificáis su historial médico en una carpeta del Windows,
dermatólogo, psicólogo, logopeda, odontólogo;
y elaboráis, duchos en PowerPoint,
gráficos desglosando al milímetro sus análisis de sangre y orina.
Tampoco relegáis el corpore sano: piscina, ballet, básket, tenis…
cumpliendo a rajatabla, está de más mencionarlo,
las recomendaciones en materia de seguridad
que para cada actividad física pontifica la OMS.
Sillín cochero homologado,
protecciones para bici, monopatín,
tijeras redondeadas,
cuchillos plastificados,
esquinas blandas de mobiliario…

Y
por sorprendente que parezca
no manifestáis el menor reparo
ni se alarma vuestro instinto de protección
cuando ondean un trapito
con los colorines de una patria.








Vladimir ‘Boogie’ Milivojevich

2 Comentarios:

jonhan dijo...

Buenos días, Antero, rebelde, genio, ¡al meollo, como siempre!

P MPilaR dijo...

estas patrias
donde las parieran, queden
que a buen hambre, no hay pan negro
ni obleas por reponer

cruda huele la temporada***

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