¿Eso quién? (I)

«La gente rara es lo normal»

Lo que otros conseguían exhibiendo hierros por la culera de los calzones, atando en corto a dos feroces pitbulls, tatuándose esvásticas en los bíceps anabolizados o con un cuñado metido a concejal de bienestar social, Anita Caro lo lograba con un lápiz y un sacapuntas.

Seca y estropeada por una vida perra —callos rodilleros de fregar escaleras, alma apaleada— una noche que encartó, mientras sobaban, y de uno en uno, sedó y sacó los ojos a su hija preñada de seis meses, a su borrachín marido y a su suegro majareta. Por lo aseado de la escabechina —plastificó las almohadas con antelación— Chaché intuyó que allí había madera y telefoneó a sus picapleitos. Entre locuras transitorias, pacíficos comportamientos y algún que otro engrase, Anita se chupó dos años pelados. Cuando salió del trullo Chaché la agregó a su nómina de camellos.

Podías encontrarla en las mesas rinconeras del Fránfur Gandía, en la Ronda Ample esquina con Talavera. Allí trapicheaba mercancía y leía en analfabeto, dedo índice silabeando las frases, el Hola.

Si la tangaban, si no le abonaban una consumición fiada o injuriaban a la Familia Real española, sacaba punta al lápiz y miraba torcido. La apodaron «la Capaz».




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1 Comentario:

klee dijo...

Me has dejado con un regusto de tierra seca en la boca.
Duro relato.
un abrazo, nos vemos por alguna taberna virtual.

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