Lo mismo de otra forma, probablemente

Hay que joderse con el por culo que nos sigue dando Dios. O el no Dios.

La creencia o no creencia en alienígenas divinos debe ser acto íntimo. Nuestros hogares, nuestros blogs, nuestros círculos de amistades, nuestra iglesia o nuestro club de intercambio de revistas pornográficas, son ámbitos privados donde libremente podemos alabar a Dios o pringarlo de mierda. Pero lo público es eso, y ahí no se debe irrumpir a lomos de la libertad de expresión, adoptando altaneras poses ecuestres que están más destinadas a tocar los mondongos al bando contrario que a otra cosa. Como Dios, o el no Dios, nos invada lo público, la hemos chingado.

¿Y esto a qué venía…?; ah, sí, mi querido Sancho, por las pancartas ateas en los autobuses. Yo no creo en Dios. En ningún espécimen. Tampoco en el ateísmo. Vamos camino de volverlo religión.




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Textos del CdC bien peinados

Paisajes y paisanajes

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