El frescor salvaje de los limones del Caribe

Incluso cuando muerdes
—la mitad de medio segundo,
rizadas las pestañas,
entre escalofríos,
de puntillas,
codiciando el gusto del susto—
un limón,
incluso así, digo, eres linda.
Lo sabes tú,
yo,
el gato que se fidea entre tus piernas,
el sudor que te perla,
el agosto que aquieta cortinas,
la balconada de par en par
y don Cardona,
—no descuidemos a don Cardona —
él también lo sabe,
prismáticos en ristre,
aunque solo gaste ojos
en tu desnudez.




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8 Comentarios:

www.felipe-ortega.es dijo...

no sé por qué no se dedica usted a la publicidad!!! su producto es siempre muy llamativo y siempre lo quiero comprar. sea lo que sea que venda; lo quiero.

Sarco Lange dijo...

Delicioso, deliciosa ella.

Abrz.


pd.- Discrepo con Felipe, pienso que la poesía no es un producto. Es un vuelo nato.

Paloma Corrales dijo...

Cómo me gusta.

Un beso.

Beatriz Boca dijo...

buenísimo. y besísimo de limón.

jojoaquin dijo...

grande. Un abrazo

www.felipe-ortega.es dijo...

Yo también discrepo de mí mismo, Sarco Lange.

CAOS dijo...

jajaja, (perdón) la risa es por los comentarios de Felipe, que me aloca...

el poema, además de alocarme, me enamora de esa mujer.

sonrisa, beso y más!

Helenaconh dijo...

jo, qué cosa más bonita. Me he quedado sonriendo como una tonta.

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