Angelotes negros

Dulce
—por sabia—
grilla la armónica del negro cansado.
¡Ay, negro cansado…!
si supieras qué trajinaría con tus labios
la fugada princesita del terrateniente.
Pero no está tan fumado
y percibe el fulgor de unos ojos de gata
entre el adormilado gentío.

—Ya no toca
como los ángeles —cuchichean.




.

8 Comentarios:

jojoaquin dijo...

príncipe de los polígonos: este poema me ha relajado como el chocolate de Jesús antes de la siesta. Un abrazo

El hombre de Alabama dijo...

Imposible leerlo solo una vez.

chatnoir dijo...

Ya no quedan ángeles, solo tristes palomos...

Besos.

Sarco Lange dijo...

Porque todo es conmutativo me metí a la mala entre las palabras y caí en cuenta que el negro se cansa por sus edades pero arroja versos igual que los grandes poetas.

Abrazos.

Teyalmendras dijo...

Lo leo... lo digiero... y sigo pensando.

Me encantan los textos que llevan a imaginar... tan abiertos como los sueños.

>Saludos almendrados ;)

Bigmouth dijo...

Que poema Antero, si hasta los veo atrapados de las manos, mirándose armónicos, entre el adormilado gentío.
Un abrazo.

Mothman dijo...

Negro cansado, cuídate de los Idus de marzo… algo traman las malas lenguas.

Ave, antero, moribunti te salutant

El Chus dijo...

Ese negro ya sabe que está jodido.

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