Cuentos de susto

Asomó diciendo inmarcesible, y retruécano, y esclarecedor, y anfitrión, y colofón, y panegírico, y ebúrneo, y resquemor, así se nos vino a hablar, empeñado en que no se le comprendiera. Y no sería cosa de extrañar que por debajo dijera lo que no decía, y nos estuviera mentando a la madre con esas retóricas, finezas y mermeladas en la voz. Pero aquí a cabrón no hay Satanás que nos tumbe un pulso y se le sacaron los demonios del cuerpo de una paliza con madera de nogal. Luego, cabizbajo y taciturno, con el menear del cuello para los sí y los no, y mascullando las cuatro palabras justas con las que las personas son personas, fue uno más y se le quiso lo que se le tenía que querer.




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7 Comentarios:

Bigmouth dijo...

Que forma de meter en cintura al susto.
Un abrazo Antero, que bueno leerte tio.

chatnoir dijo...

Catarsis! ;P

La foto de Elliot Erwitt es brutal! la tuve durante un tiempo enmarcada en casa, con las mudanzas se perdió, pero veo que ha ido a para en buenas manos... xD

Besos.

El Chus dijo...

Maravillosamente inmarcesible. Pégame.

Calixta Occam dijo...

Si es que en la sencillez está lo bello. Las cosas cuanto mas sencillas menos se estropean, mi microondas marca (sin marca) de un solo botón analógico tiene ya doce años, y el tio calienta como un braserito...lento pero seguro.
Pulgares arriba!!!
Un bes

Mothman dijo...

La mejor solución, la más sencilla. Directo a la frente.

Un abrazo

Sarco Lange dijo...

Yo temo que terminemos así después de haber escuchado todo lo que nos tenían las uvas que decir.

Abrazo grande.

Alba Flores Robla dijo...

Qué barbarie :O

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