Un arroz en la playa con la peña

«¿Practicar la ablación al viento con qué bandera?»

No erigirme en esperanza de nadie.
Defraudar a mis anchas.
Encender los cigarros con la colilla del de antes,
animal animalado
de alquitrán y besos.

Y que me enseñes un pezón,
«ara ho veus, ara no»,
con cara de que te jorobas, chaval, es mío
pero me traes una birra y te lo presto un rato.
«¿Cuánto de rato?»
«Ja ho veurem, tu porta la cervesa».


Y perpetrar el peor de los versos,
por ejemplo «lo guapo que es el mar»
o
«quítate la flor del pelo, tía, que me tendrás palote toda la mañana»
o
«aquel chiringo mola, viene con puta estelada,
pero huele que alimenta».

Y apadrinarlo como dolor de muelas
íntimo y definidor.

O que sostengas en brazos a la cría de Ruth
y me demandes dónde se compran estos Pocoyós,
«eh, tio?, tu saps on es compra un d’aquests?».

O que durante la paella
me deslices un lametón por el cuello
y me susurres en morse de arroz,
«t’estimo, cabrón».
y cuando Ali se interese por el secreteo
confirmes en alto «estimo aquest cabrón!».

Y que el gorrión posado en los tendederos
se espulgue, draconiana insignificancia,
y haga pluf
y se cague con señorío feudal.
«Què mires?»
«El pardal, que se ha cagao»
«No, de debò, què mires?»
«Tus tetas».


Y tentarte, las olas y yo, a lo hermanos Marx
—¡más madera, es el jamón!— y cuando
las campanas pregunten por quién se doblan los vivos
aplazarte,
esquivar tu furia de felina soldadora.
Tus ojos que chisporrotean a matar.
Porque cuando no quieres quererme
«ara sí?, ara et ve de gust?»
cuando tu orgullo vota que nanai
pero te acurrucas en mi pecho
follas como dios.

—Mi Dios—.

Y leerte en las lágrimas
que lloras —que me lloras—.
Y por ello merecerme tus cicatrices
por no encajar en tus sueños de ondina
que ya ama con las piernas.
«¿Me has mordido la oreja?»
«Sí, et fots»
.

Pasear mi sangre por la playa.
Gotear mi mala cabeza
feliz
y griego
—como un Sócrates charnego y feote—.
Y pumba
que me sacuda esa racha de aire,
mano de viento,
y me acuñe a magreo puro.
¿De qué carnes vendrá?, ¿cortezas?, ¿sudores?, ¿lenguas?
¿Con qué epidermis que exfolió me esmalta ahora?
¿Me arena ahora?
¿Me caligrafía ahora?

¿A quién amó amándome?

Y en un impulso troglodita aún por reglamentar
me sé hermanado en la orgía de estar vivo
con aquellos que comparten
carne
conmigo.
Con aquellos
que orean
su amor.

Y trasponer mi sexo.
Sentirme hembra venerada.
Palpado de sabor.
Tañido de sabor.

Y que en la siesta dominical
me lluevas en mil requeteperdones.
«M’odies?»
«Te quiero»
«Ens fotem l’últim abans d’anar-nos?, però aquest sense mals rotllos de parella,
només com dos que s’estimen, d’acord?».


Y abro la ventana
para que el viento nos terciopele océanos,
continentes no estabulados,
para revolcarnos en lo distante
y ser invisible horda,
apretados
y sangrantes.
«La flor»
«Què dius?»
«La flor, tía, póntela en el pelo».


Y que a la noche
—encarado de nuevo a la puta estrella
y a mi dolor de muelas—
te reclines en mi soledad.
Y sepas en esa fricción, en ese sintagma nominal de piel
que te esperaba.
«Ja està tot recollit en els cotxes, en què penses?»
«Cuando ondean practican la ablación al viento»
.

Y me arrodillo.
Ante ti, patria húmeda.
Y te bajo las bragas.
Y escalo el tejado del chiringuito.
Y arranco la mala hierba de una bandera.
Y las huelo.
Tus bragas.
Y las reverencio.
Y se las ofrendo
al viento.

Por fin
un mástil florecido.

Pero al descender
me enuncio en la crisma
la primera ley física de la civilización moderna:
los feos no protagonizan gestos hermosos
—consúltaselo a los guionistas de jolivú—.
De modo que apoyo torpe en el tejadillo
resbalo
y me meto la santa madre de los piños.

Y acudes a la carrera,
entre bromas y veras,
chiquilla y asustada,
y lazado a tu corazón encogido me corono
secreto tesoro de hembra enamorada.
Secreto tesoro de inteligencia enamorada.

«Mi loco, t’has destrossat l’altra orella!!».




.

6 Comentarios:

Le.chatnoir dijo...

Qué gran ets Antero!!! :D

Besos!

Menteinvisible dijo...

Qué jartura de follá, ooone.

Abrazos

Sarco Lange dijo...

t´estimo, cabron mío...

Sarco Lange dijo...

(el tilde que le falta a cabrón te lo mando en un beso)...

Lila Biscia dijo...

esto es grave.
nunca me digas quien sos, porque me enamoraría en un instante.
shhhhhhhhhhhh...

la escena de la flor en el pelo!
aaaaaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyy!!!!

besos

Jorge J. Molina dijo...

Me faltan palabras de alegría para abrazar a Mariné por mostrarte, estos versos me soplan en la nuca...Un abrazo enormee

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