Dios me guarde de Satanás galante porque del bruto ya me guardo yo

Juraba en arameo y renegaba de la sustancia de Cristo con un porte inglés, un colorido repertorio, una ministra entonación y una dignidad bien alardeada que era cosa de pregonarlo en carteles y cobrar entrada. Nos tenía embelesados. Y yo estoy en mis trece de que hasta el cielo paraba máquinas y echaba un cigarrito cuando le asaltaba un arranque de puerca fe. La prueba estaba en don Abelardo, el párroco, que aunque se encendía como caldera del infierno cuando se mentaba en vano el nombre del Altísimo, a la segunda copichuela de anís daba su brazo a torcer: «¡ese hombre se caga en Dios que da gloria oírlo!».








2 Comentarios:

P MPilaR dijo...

si no se hubiera metido a dios no tendría de aguantar tanto cagüentóloquesemenea.
**tanto dios tanto fuerte tanto inmortal//líbranos, señor, porfi"**

jonhan dijo...

Eso, que lo hacía muy bien.

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