Con la consustancial falta de esperanzas que requiere el no rendirse nunca

Cada vez que te miro, te veo.
No me pasa con mucha gente.
Mis ojos arraigan en ti como el hombre que venera la piedra esculpida.

Todo será recuerdo mañana.
O no será.
Pero tú, gitana negra, untas haikus a la última rebanada del pan Bimbo.
Y aromas a ajo y lumbre el otoñar.

Nadie es una risa.
Salvo tú.

Me lo advirtió Yavín cuando rompisteis.
«Con esa mujer no te asusta querer».



—Cuando dejemos de querernos, Coplero, ¿me seguirás queriendo toda la vida?
—Toda mi vida.








Art Spiegelman

Cualquier tiempo pensado fue mejor

—Eran otros tiempos.
—No, era este mismo tiempo pero en otros.








Pejac

El inútil

Así que esto es la luz,
madre
que nos atiende a todos por desiguales.

Así que esto es un lunar,
tuyo,
indecente, risueño, amigo, amado.

Así que esta es la escarcha de tus lunes
—y yo abrigo sobón—,
el sujetador sin broche,
tus tetillas,
tu ombligo;
así que esto es el almíbar de tu coño cuando rebrinca.

Así que esto es el gallo que galla,
el carajillo boreal,
la constelada formica
—¿oiga usted, camarero, ha comprobado
la magnética hembruna de su lisura?—.

Así que esto es un humano nombre
fugitivo en lo carnal
antes y después de otro
que también pesan un yo.

Y una brisa pellejada de otras hablas.
Y un lindero ladrador.
Y el perro que todo lo orina
—¿sabe que lo sé
escrutándome con esos orejones tiesos?—.

Así que esto es un sendero,
lo despacio,
un árbol
—así que esto es un tronco como mármol dicho—,
y aquello que me reclama pensar un pie tras otro
el horizonte.

Así que este era mi oficio;
descubrir el mundo cada día.








Jordi Huisman

Hoy no me apetezco

El amanecer patalea atrapado en el cableado del tren.
Todo es tan feo en la ruina.
Humanidad periférica.
Con su muerte que huele.
Zombi no domesticado por Walking Dead.
… hasta que tiendes tus braguitas en el tendedero.

Me guiñas el ojo.
Bajo a tu casa.
Te hablo del cableado del tren.
Del amanecer. De la ruina.
De la periferia.
Me escuchas como si no estuviera loco.
Y follamos por follar. Maduros de cariño.
Pronto se nos abalanzarán las malas noticias.
El mundo plano debe compensar las pendientes abajo.
Abrazo tu carne.
Me preguntas en qué pienso.
No sé qué responder.
No quiero responder.

Una vez leí una caricatura.
Decía una comadrona: «enhorabuena, señora, ha dado usted a luz a un futuro muerto».
El humor no da risa.
Lubrica los engranajes.
Facilita su funcionamiento.
Reduce el desgaste.
Prolonga la vida útil de los componentes.
Pero el humor no da risa.

¡Damas y caballeros, pasen y vean!
¡Damas y caballeros, pasen y sean!

Te reduciré la medicación, me dijo.
¿Como los jíbaros?, le dije.
Se rio.
¿Has probado a escribir? Tienes ingenio, me dijo.
El ingenio solo da para guardar silencio y cagarse en su puta madre.

Insistes, «¿en qué piensas?».
Yo abrazo tu carne.








Pejac

Tornillos

—El dios de los monos hizo a los monos y el dios de los hombres hizo a los hombres. Y el dios de las tortugas hizo a las tortugas. Y el dios de los renacuajos hizo a los renacuajos.
—Y el dios de los tractores hizo a los tractores.
—No. Los tractores los hacen las fábricas.
—¿Las fábricas?
—Donde aprietan tornillos. Con los monos no hay tornillos. Dios hace ¡chas! y aparece el mono. Chas de magia.
—¿Sin tuercas?
—Y sin tornillos. Lo hace con magias. Sus magias. Y en todos los sitios (señala lugares), aquí, allí…
—¿Y los tractores?
—¿Qué?
—No hace tractores con el ¡chas!
—Que no. Tienen tornillos. Los tractores tienen tornillos y con los tornillos no vale el chas.
—A mi tío no lo hizo Dios porque tiene tornillos.
—Tu tío no tiene tornillos.
—Que sí, que tiene.
—En una caja, en un cajón, guardados…
—No, los tiene en la pierna, lo operaron.
—Pero eso no son tornillos de… tornillarse (sic). Son tornillos de piernas y brazos. Mi hermano también los tiene.
—Ah.
—Cuando sea grande también tendré tornillos.
—¿Para qué?
—Te da poderes.
—¿Los tornillos?
—Sí, volar, superfuerza, depende del tornillo. Y no duele. Cuando te lo atornillan no duele. Mi hermano me lo ha dicho, que no le dolió nada.
—¿Qué poderes tiene tu hermano?
—Le toca las tetas a las chicas.
—¿Tu hermano?
—Sí, en su habitación. Lo he visto. Y se dejan.
—¿Las chicas?
—Sí, se dejan, no le pegan.
—¿Y eso le viene de los tornillos?
—De lo listo no puede ser porque mi hermano lo suspende todo. Y se estrella con la moto. Y está hecho un tonto de capirote. Lo dice mi madre, que llega a las tantas de la madrugada y fuma.
—¿Y cuando lo atornillaron escogió tocarle las tetas a las chicas?
—Seguro.
—¿Antes que volar?
—¿El qué?
—¿Antes que volar prefirió tocarle las tetas a las chicas?
—Sí.
—Volar mola.
—Tocarle las tetas a las chicas también.
—Pero volar… Ostras, volar es muy chulo.
—Y tocarle las tetas a las chicas, ¿qué? Y que se dejen, ¿qué?
—¿Y cuando te ponen los tornillos no puedes elegir a ratos?
—¿El qué a ratos?
—Los poderes. Un día volar y otro día tocar tetas.
—No sé. Los tornillos de mi hermano solo tocan tetas. Volar nada de nada.
—Puede que vuele y tú no lo sepas.
—Lo sabría. Chulea de todo lo que hace. Mira como saco bola, mira que tableta de chocolate, mira que pircing… Si volara estaría volando por mi habitación todo el día para molestarme. No, mi hermano solo le toca las tetas a las chicas.
—No sé, cuando me pongan los tornillos yo escogeré superfuerza. Para levantar coches.
—¿Seguro?
—Sí. Levantar coches es guapísimo. Y que te vea la Mari levantarlos.
—¿Y nunca querrás tocarle las tetas?
—La Mari no tiene tetas.
—Pero tendrá.
—No sé…
—No podrás.
—¿Y si se lo pido por favor?
—No tendrás el poder. Levantarás coches pero no le tocarás las tetas.
—Bueno, pues cuando nos pongan los tornillos yo escojo el poder de la superfuerza y tú el de tocar tetas. Luego nos llamamos por teléfono. Si tú quieres tocar tetas me llamas a mí y si yo quiero levantar un coche, te llamo a ti.
—Vale. Pero mis padres no me dejan tener teléfono móvil todavía.
—Bueno, cuando nos dejen. De momento no nos pondremos tornillos hasta que nos dejen tener teléfono móvil.
—Vale.








www.streetartutopia.com

Textos del CdC bien peinados

Paisajes y paisanajes

Paisajes y paisanajes