Historias tristes para contentos

«El meu pais és tan petit».
Pero apesta como el grande.

Lo victorioso
y adicto incondicional al nuevo régimen,
lo infecundo,
nos ikeará coquetas reservas en los arrabales
y nos redactará solemnes tratados
sellados con brindis de agua de fuego.

Cadavéricos y yermos
—como todo lo triunfante—
reverenciarán la fertilidad que solo suda la derrota.
Y derrotadas derrotas,
en inocuo y desdentado sucedáneo,
les cultivaremos en los guetos
con el empeño de que zurzan sus ajados espermatozoides,
su endogámico insistir,
y así saldar el arriendo de nuestros pulmones en su aire.
Los punteros —Paco el Bajo y la Régula—
firmarán salvoconductos en la sobremesa de los señoritos
y cruzarán las fronteras con los hocicos anillados en oro.
Y confetis estelados.
Y quesitos de trivial de TV3.
Y migajas de migajas.
Y carantoñas de neón.

Los mediocres, no obstante,
los mustios y obcecados malos,
nos disfrazaremos de ratas bubónicas en Halloween
y escaparemos del gueto
llamándolo patria.

2 Comentarios:

Le.chatnoir dijo...

Aún estoy dándole vueltas a la canción de Villalonga...imposible comentar ahora mismo!

Besos.

David Mariné dijo...

en cualquier tierra me esperan mis gusanos.
grande Antero.
un abrazo gordo.

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