Luis Aurelio Mil

A Luis Aurelio Mil le apodaron «el Pirata». Por tuerto y mala leche. El ojo izquierdo se lo vaciaron durante una riña por la propiedad de Gracián, un Adonis chapero vecino de Las 3000 Viviendas del que se enchochó. El mal pronto lo fue afilando a lo largo de 25 años de servicio en el Cuerpo Nacional de Policía. Sevilla. Málaga. Albacete. Y Barcelona.

Es lamentablemente célebre la disputa que mantiene con varios colectivos y entidades LGBT. Disputa agriada a raíz de su ascenso a comisario.

LUIS AURELIO: ¿Que publicite mi salida de dónde? ¡Como si alguna vez hubiera entrado! (...) ¡Yo siempre he estado donde tenía que estar! A finales de los 70 partiéndoles los hocicos en emboscadas nocturnas a picapleitos falangistas que se pusieron las botas con la Ley de Vagos y Maleantes, y ahora, pateándoles los riñones a plena luz del día a sus nietos cabezas rapadas! (...) A mí es que tanta pluma en el habla y el gesto, tanto mariposeo, me hierve la sangre. Que hay que ser maricón como manda Dios y la decencia, hostias. Con dos cojones (...) Yo cogía por banda a esos que escampan caricaturas mías por internet y en medio mes, por las malas o por las peores, los volvía maricones de provecho.

CdC vol I; pag 190-191



LUIS AURELIO: Mi carácter me ha hecho trizas el corazón. A menudo ignoraba si estaban contigo por el dinero, por sentimiento o acojonados. Cuando buscas otras chucherías, pase, pero cuando demandas cariño sincero, no puedes regatear a la baja.

CdC vol I; pag 205



El gusto por el cuento breve —evidenciado en las 11.000 páginas de ¿Eso quién?— le viene, según afirma, de los seguimientos y vigilancias policiales que ha realizado.

LUIS AURELIO: Ver cambia la cosa, pero si lo que se quiere es observar, tuerto se hace mejor. Porque en tuerto la miga se centra, se fija, se va a por ella. Como enristrando un anteojo.

CdC vol I; pag 207



El roce profesional y personal con la fauna arrabalera de Las 3000 viviendas, Los pajaritos, Palma-Palmilla, Las 600 o La Mina, le inspiró [a Luis Aurelio Mil] la monumental obra ¿Eso quién? (...) una turba de menudencias, entre la mentira y la verdad, que hormiguean por La Ventolera, barriada suburbial, también, entre lo fingido y lo veraz.

CdC vol I; pag 214



IRIS LAPETRA:
Un prostíbulo sin el padrinazgo de un comisario está aún por inventarse (…). Cuando se le requería también apaciguaba las pendencias entre la clientela. Nunca echó mano de la placa. Por andar sobrado de mondoñedos y por no faltarle el respeto al oficio de la autoridad.
HEREDIA CÁNDANOS: El genio calibre pesado, el mal pronto nescafé instantáneo y las hostias como abriles.

CdC vol I; pag 246


Índice y procedencia de los textos antologados
¿ESO QUIÉN?

Textos del CdC bien peinados

Paisajes y paisanajes

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